Tiempo atrás, todo el ámbito de las relaciones internacionales se llevaba a cabo a través de los Estados - nación, es decir, predominaba la visión estado - céntrica.
Hoy en día, la órbita de la cooperación ha ampliado sus actores. Se consideran aquí a las entidades subnacionales (término genérico para designar las divisiones territoriales que poseen los Estados soberanos en cualquier nivel, habitualmente, con carácter político-administrativo, aunque también pueden ser para efectos militares, eclesiásticos, judiciales u otros). Una entidad subnacional normalmente supone un gobierno o una administración local que incluye diversas localidades, municipios o provincias con un cierto grado de autonomía, en un número variable de materias; las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), corporaciones multinacionales, etc.
Se debe entender a la cooperación como un mecanismo que permita crear las condiciones para que los pueblos puedan satisfacer sus necesidades por sí mismos, sin dependencia del exterior, y así poder reforzar la capacidad de decisión de estas sociedades sobre su propio futuro para sentar las bases de su bienestar. Como su nombre lo indica: Co-operación es la acción de operar conjuntamente, asumiendo la co-responsabilidad de los problemas y aportando soluciones (a diferencia del antiguo concepto de cooperación entendido como “ayuda” o “asistencialismo” Norte – Sur).
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